La Biblia: La Inspiración de la Biblia (2 de 3)


La Inspiración de la Biblia.

Lectura Bíblica: Hebreos 1:1, 2.

Introducción.

El creer en algo tiene muchas implicaciones. Creer que la Biblia es la Palabra revelada de Dios conlleva creer que los profetas fueron el medio provisto por Dios para comunicarse con el hombre, ya que el pecado la había interrumpido. Hay varios tipos de revelación, la general, al alcance de todos, y la específica, a través de la Biblia.

Si creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, a pesar de que fue escrita por hombres llamados profetas, en un período de 1.500 años, entonces, debemos creer también que Dios inspiró a esos hombres a escribir lo que escribieron. Creer que la Biblia es la Palabra de Dios implica que creamos en la Inspiración de las Escrituras. ¡Cuánto abarca una doctrina!

La Inspiración de las Escrituras.


En 2 Timoteo 3:16 leemos: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia” (RVA). El término original para inspirada es qeo,pneustoj, que literalmente es alentado por Dios, insuflado, inspirado en el hombre por Dios (inspirar aire). En algunos idiomas cuadra mejor traducir por “influenciado”. Es como si Dios metiese la idea por la respiración del hombre, para llegar a su mente. En realidad es el hombre el que desarrolla esa idea y la pone por escrito, porque ¿cuál es el lenguaje de las ideas? ¿Quizás imágenes?

El proceso de la inspiración.


Según 2ª Pedro 1:21, la inspiración divina fue dada a Santos hombres que fueron inspirados por el Espíritu Santo. Esta inspiración colocó en la mente humana ideas y conceptos de origen divino. Los profetas pusieron en el limitado lenguaje humano, de la mejor manera posible, esas ideas y esos conceptos. Creemos que Dios inspiró a los hombres, no las palabras. Los profetas no eran meras máquinas de escribir que reproducían literalmente lo que Dios le decía.

Hoy en día eso se llama escritura automática y está relacionada con el espiritismo. Satanás actúa así porque anula la voluntad del hombre, sin embargo Dios siempre cuenta con ella. Alguna vez les ordenó que escribiesen palabras literales, algún mensaje concreto. Pero en la mayoría de los casos se les instó a que escribiesen lo que habían visto y oído de la mejor manera posible.

Pablo se dio cuenta que los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas. (1 Cor.14:32). Esto no tiene que llevarnos a pensar que la inspiración anula la individualidad. No es lo mismo un escrito de Isaías, un príncipe, que de Amós, campesino. Sin embargo, no se contradicen en el contenido del texto.

El ejemplo lo tenemos con Moisés y Aarón. Dios instituyó a Moisés por Dios a Faraón, y Aarón era el profeta. Dios comunicaba a Moisés lo que debía hacer. Éste lo explicaba a Aarón, quien a su vez, en sus propias palabras lo transmitía a Faraón. De igual modo los escritores bíblicos se expresaron en sus propias palabras de la mejor manera posible para transmitir el mensaje de Dios.

En la Biblia no podemos considerar una representación de Dios como escritor, sino como el Autor intelectual de la misma, el que dio las ideas. Nosotros mismos, si tuviésemos que expresar un mismo pensamiento a través de varias personas distintas, todos diríamos más o menos lo mismo, pero de distinto modo, con palabras diferentes.

Si Dios hubiese utilizado sólo un hombre para comunicarse con nosotros, habríamos perdido mucho de su riqueza. Su revelación habría estado limitada a una mente humana. Pero al hacerlo a través de muchos seres humanos, vemos la inmensa riqueza de su carácter y su revelación. Unos profetas transmiten mejor que otros ciertas características de Dios.

Aún los diez mandamientos, escritos por el propio dedo de Dios, siendo él mismo quien escribió, se limitó al lenguaje humano. De todo esto entendemos que la Biblia es la verdad divina expresada en lenguaje humano. ¿Cómo hablaríamos a un animal acerca de algo para que nos entendiese? ¿Nos imaginamos enseñando física cuántica a un bebé o un niño de pocos años? Pues la situación es parecida, esta es la clase de dificultad que Dios afronta para comunicarse con nosotros.

Tenemos un paralelo entre Jesús y la Biblia. Jesús es Dios hecho hombre, Dios a nuestro alcance en quien lo divino se mezcla con lo humano. La Biblia es más de lo mismo, donde lo divino, el plan de la Redención, los pensamientos de Dios, se ven mezclados con lo humano, el lenguaje, la forma de expresarlos. Por esto también, creemos que la Biblia es única.

La inspiración y los escritores.


Creemos que el Espíritu Santo preparó a ciertas personas para que fuesen capaces de llevar a cabo la tarea de transmitir lo que Él les comunicaba. El hecho de que fuesen inspirados para proferir palabras de parte de Dios no asegura la salvación para el profeta. Sirva de ejemplo el caso de Balaam, quien siendo profeta de Dios, echó su suerte con quien no debía. David, aún siendo un siervo de Dios, cometió graves pecados. Estos seres humanos tenían nuestra misma naturaleza, y necesitaban de gracia al igual que nosotros.

A veces, los escritores bíblicos, recibieron mensajes que no comprendieron ellos mismos (Daniel 8:27; 1 Pedro 1:10 –12). No todos los profetas reaccionaron igual ante el mensaje que portaban, algunos se quedaron perplejos, como Daniel y Juan (Ap. 5:4). A veces temían proclamar un mensaje de parte de Dios, y otras veces llegaban a discutir con Dios, como Habacuc (Hab. 1:1 – 17), o Jonás (Jon. 1:1 – 3; 4:1 – 11).

El método y contenido de la revelación.


La forma de comunicarse con los profetas, según Números 12:6 es a través de sueños y/o visiones. A veces se hablaba de forma audible al profeta, o al sentido interior de la persona, como a Samuel, a quien, según 1 Sam. 9:15, Dios le habló al oído. Zacarías vio representaciones simbólicas con explicaciones de las mismas, según Zacarías capítulo 4.

Pablo y Juan tuvieron visiones del cielo acompañadas de explicaciones o instrucciones orales (2 Cor. 12:1 – 4; Apoc. 4:5). Ezequiel pudo ver cosas que tuvieron lugar en otra localidad. Otros profetas formaron parte de las visiones, participando en ellas activamente, como Juan en Apocalipsis 10 cuando se come el librito.

Unos escribieron cosas que tenían que ocurrir, como Daniel 2, 7, 8, 9, 11, 12. Otros escribieron cosas ya sucedidas, o bien sobre su experiencia o conocimientos (Evangelios, Jueces, Crónicas, etc.) o seleccionando materiales existentes (Lucas). Pero de forma inspirada.

La Inspiración y la Historia.


El texto de 2 Tim. 3:15 – 16 no deja duda de que Dios es quien dirige el proceso de selección mencionado hace un momento. Todo material, ya sea por experiencia personal, por investigación, o por revelación directa de Dios, llegó al profeta dirigido por el Espíritu Santo. De este modo podemos aprender las doctrinas a través de experiencias concretas de personas reales, que vivieron en lugares y épocas reales aunque distantes en el tiempo. Esto nos permite aplicar esas enseñanzas a nuestra vida con el estudio de estos ejemplos. Dios ordenó a algunos hombres poner por escrito la historia de la relación entre Dios y su pueblo, y que ocupan grandes porciones de la Biblia (Núm. 33:1, 2; Jos. 24:25, 26; Eze. 24:2). Esto nos permite tener una visión objetiva de la historia, con éxitos y fracasos, no como lo hacían los escribas de aquella época, que sólo reflejaban los éxitos de sus ejércitos, y las derrotas eran relatadas como triunfos. El plan de Dios era dejar un registro que permitiese al ser humano conocer el carácter de Dios y el camino de la Salvación.

Según 1 Corintios 10:11, “estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”. En Romanos 15:4 dice: “porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”. Sodoma y Gomorra son tipos de juicios, que nos advierten del peligro de la desobediencia (2 Ped. 2:6; Judas 7). También la experiencia de la justificación de Abraham es un ejemplo individual para cada creyente (Rom. 4:1 – 25; Stg. 2:14 – 22) también las leyes civiles pasadas tienen aplicaciones espirituales para hoy (1 Cor. 9:8 – 9).

Juan seleccionó los hechos de la vida de Jesús intencionadamente, para incluirlos en su Evangelio. Su finalidad expresa está en Juan 20:30 – 31, “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”.

Tenemos los ejemplos de muchas biografías, donde vemos éxitos, y fracasos; derrotas y victorias sobre el pecado. Todo esto ha sido registrado de forma inspirada para que tengamos lecciones sobre el crecimiento espiritual. Al igual que la justificación de Abraham se pone como ejemplo, en ningún modo se oculta su pecado cuando mintió acerca de su esposa. Noé fue varón justo, pero tampoco se nos oculta su falta de control propio, así como su embriaguez. La Biblia no justifica nada de esto, se limita a desplegarnos la historia tal cual fue, y cómo obtuvieron victoria. Esto es lo que se necesita para una vida actual, tal cual es, y cómo obtener la victoria. Sin la inspiración divina, es prácticamente imposible que alguien pueda ser tan objetivo a la hora de escribir alguna biografía, y resaltar los detalles más importantes de forma correcta.

Aceptamos, por lo tanto, que todo lo que recoge la Biblia, es verídico e histórico. Muchos hoy día creen (aún siendo “cristianos”) que los relatos de Adán y Eva, así como del diluvio y otros, son meros mitos, historias imaginadas e irreales. Sin embargo, Jesús aceptaba estos relatos como históricos, dándoles importancia espiritual (Mat. 12:39 – 41; 19:4 – 6; 24:37 – 39). La Biblia en ningún lugar enseña que hay grados de “inspiración”,o inspiración “parcial”. Estas teorías sólo quitan autoridad a las Escrituras, haciéndolas menos divinas (si es que finalmente queda algo).

La Exactitud de las Escrituras.


Ahora, la Biblia fue inspirada, pero en el idioma original. Han pasado muchos siglos desde la escritura de la Biblia, incluso milenios según el pasaje o libro. Se han hecho copias, y copias de copias, ¿cómo se yo que lo que tengo en la mano es fiel a la primera vez que se escribió? Es posible que se hayan cometido pequeños errores de copia entre unos y otros, pero hoy día, que tenemos hallazgos arqueológicos impotantísimos como Qumrán, la gueniza del Cairo, Elefantina, y un larguísimo etcétera, nos muestran que esos errores son mínimos, y que no afectan para nada, en absoluto, las verdades fundamentales expresadas en los textos sagrados. Ningún error ha sido intencionado, simplemente alguna letra que se la tragó el escriba, y asuntos parecidos de poca importancia. Muchas veces vemos errores donde ni siquiera los hay, sino que como occidentales no entendemos bien un texto que fue escrito por orientales, o semitas. Esto no ha variado la veracidad de Daniel 2, los 2.300 años, las profecías mesiánicas de Isaías y su cumplimiento en los evangelios, etc. Esto nos garantiza que la Biblia es veraz y Dios se ha preocupado de su preservación a lo largo de los siglos. El descubrimiento de los rollos del mar muerto, por ejemplo el rollo de Isaías, siendo una copia 1000 años anterior a la más antigua que se tenía hasta el momento de su hallazgo, muestra una fidelidad increíble del 99% o más, siendo errores de transmisión algunas palabras que se escriben de forma distinta, o lo que se llama escritura plena y defectiva. ¿Cómo es posible que un texto sea copiado a mano muchas veces por más de 1000 años y a penas refleje errores? Sólo Dios puede hacer algo así.

Resumen.

Hoy hemos visto que el Espíritu Santo era quien inspiraba o influía en el pensamiento del hombre para que se escribiese en lenguaje humano el pensamiento divino.

Dios colocaba en la mente del hombre ese pensamiento y dejaba que él lo expresase en lenguaje humano, dándole libertad para ello. Esto se ve en los distintos tipos de textos que componen nuestra Biblia, cánticos como Salmos y Cantares, poesía como Isaías y Proverbios, discursos como Eclesiastés, etc.
Los hombres fueron usados por Dios para transmitir un mensaje que a veces no comprendían ellos mismos. Dios les revelaba las cosas en visión o sueños, otras veces oían la voz de Dios.

Prueba de la inspiración divina de la Biblia es la neutralidad con que trata las personas y sus vidas, narrando lo negativo y lo positivo. Y en resumen, los recientes hallazgos arqueológicos confirman que Dios ha preservado la transmisión de este texto tan especial.

Feliz sábado.
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La Biblia: La carta de Dios (1 de 3)


La Carta de Dios.

Lectura Bíblica: Hebreos 1:1, 2.

Introducción.

La primera doctrina de la Iglesia Adventista coincide con el primer estudio que se da en una serie de estudios bíblicos, se trata de la Palabra de Dios.

Ningún libro ha sido tema de conversación, controversia, de respeto, de persecución y otras muchas cosas, ni durante tanto tiempo, como la Biblia. Otros han dado su vida por ella, otros han consagrado la que tenían al servicio y preservación de la misma. Por mucho que nos esforcemos, jamás encontraremos un libro igual ni con una historia semejante. Con ella se han fomentado formidables reformas, han caído imperios, y se han alimentado falsas interpretaciones “a la carta” que han dado paso a abusos, como la teología de la liberación, la feminista, el capitalismo, el marxismo fue alimentado en su día con la Biblia.
El asunto de la particularidad de este libro está en su contenido. Cualquier otro libro puede hablar de historia, de un personaje de ficción, de muchos temas, científicos, naturales, etc. La Biblia habla de todo ello, habla de naturaleza, de ciencia, de historia, de personajes de ficción (la parábola de Lázaro), pero sobre todo, nos cuenta la Revelación del Único Dios-Hombre, Jesús.

La Revelación Divina.

No es nada nuevo que la gente dude de la existencia de Dios, ya antes del diluvio sucedió esto, años después de la creación y caída del hombre. Sin embargo tampoco han faltado, en ningún momento de la historia de este mundo, quienes creyesen en el Dios verdadero y testificasen a los demás acerca de su existencia. Para eso han acudido a las revelaciones que Dios ha hecho de sí mismo. ¿Cómo se ha revelado Dios al hombre?

Vamos a ver lo que es la Revelación General. A través de la historia, los hechos que allí podemos ver y leer, a través de cómo se comportaron los hombres, a través de la conciencia y cómo no, a través de la naturaleza, muchos vemos a Dios. Esto es lo que se llama revelación General, porque está al alcance de todos y no para de apelar al razonamiento para descubrir a Dios.

Os invito a leer un texto clásico: Salmo 19:1, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de Sus manos”. Cuando uno sale al campo, ve ciertos fenómenos, plantas, paisajes, etc. sólo puede ver una vislumbre del Jardín del Edén, que en el amor y la misericordia de Dios, en parte sobrevivió al Diluvio, a los siglos, desastres, para que hoy, aun a pesar de la destrucción irreversible del hombre, queden rincones donde uno se maraville de la obra de Dios, de alabar a un creador. Como dice Pablo en Romanos 1:20 “Porque las cosas invisibles, de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.

También tenemos una revelación de Dios en las relaciones familiares, así lo dice la Biblia en Isaías 66:13 “Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros”. O como dice el salmista (sal. 103:13) “Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen”.

Alguien me podrá decir, y con toda razón, que esa misma brisa, se convierte en huracán destructor, y que ese mismo sol que hace salir el arco iris, genera desiertos en ciertas latitudes, causando hambre, sed, muerte. La lluvia que alimenta esos fantásticos arroyos en parajes que parecen de otro mundo, se convierten en lluvias torrenciales que inundan, trayendo destrucción y ahogando animales y personas. Una montaña majestuosa que causa admiración, puede convertirse en un terrorífico volcán, como sucedió con el Nevado del Ruiz, o provocar desprendimientos y lenguas de tierra que sepulten a ciudades enteras. Lo mismo sucede con las relaciones entre seres humanos, malos tratos, parricidios, guerras, etc. Nos damos cuenta que lo que ahora nos dice una cosa, mañana puede revelar otra. Esto nos confirma que hay un conflicto entre el bien y el mal. Donde hay destrucción, al final acaba reverdeciendo el bien, en forma de una bella flor.

Esto ha hecho que la revelación general, que era el libro de lectura de nuestros primeros padres, no sea suficiente para que Dios se de a conocer plenamente. Surgió la necesidad de algo más.

La revelación especial. El pecado limita la revelación que Dios hace de sí mismo en todos los medios que acabamos de mencionar. Además el pecado ha afectado nuestra mente, mermándola y entorpeciendo nuestro entendimiento. El más simple de los hombres antediluvianos, tenía una capacidad mental muchísimas veces más superior que la del científico más privilegiado de nuestro siglo. No podemos entender las cosas con facilidad. Y es por esto por lo que Dios proveyó una revelación especial de sí mismo.

Tenemos dos testigos, el AT y el NT, donde Dios se ha ido revelando a los hombres, y despejando toda duda acerca de su carácter. Los profetas fueron registrando la revelación que Dios les iba dando, y finalmente, la mayor revelación fue Jesucristo, el mismísimo Dios del cielo, habitando y hablando con los hombres.Leamos Hebreos 1:1, 2 “1 Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, 2 en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo”.

Tenemos en la Biblia, por un lado declaraciones de hombres que hablaron acerca de Dios, como afirmaciones del propio Dios, como persona. Según Juan 17:3 “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Necesitamos conocer a Dios mediante Jesucristo. Y es por la Biblia como Dios puede saltar esas barreras de nuestras limitaciones como seres caídos y degenerados por el pecado, y nos da a conocer que lo que desea y ansía es nuestra salvación.

El tema principal de la Escritura.

La Biblia revela a Dios, pero no sólo hace eso. La Biblia también nos revela nuestra situación, dónde estamos y cómo estamos. Además, para evitar caer en la desesperación, nos dice cómo podemos salir de ese hoyo tan profundo en el que nos encontramos. Jesús proveyó la salida para nosotros, por eso encontramos a Jesús en cada libro, en cada rincón de la Biblia. En todo lugar de la Biblia aparece la esperanza de un Mesías, de un Cordero que salva al hombre en apuros. Como clímax de la revelación del carácter y amor de Dios, tenemos la muerte de Jesús en la cruz del Calvario. Es únicamente en ese lugar, donde vemos la máxima crueldad y fervor del pecado, así como la máxima expresión de amor que jamás se haya podido hacer, dar o revelar. El hombre mata a su Creador en un colmo de perversidad. Dios entrega a su único Hijo en un infinito amor sin límites por ese mismo hombre.

El tema central de la Biblia es Jesucristo. Su victoria culminará en nuestros días eliminando el pecado y sus señales definitivamente del universo. Dios y el hombre serán plena y definitivamente reunidos para siempre. La cruz será la ciencia que nos ocupe intelectualmente por la eternidad, es el centro de la Biblia, y trascenderá los límites del tiempo.

El origen de las Escrituras.

¿Qué decir del origen de la Biblia? La autoridad de la Biblia en asuntos de fe como de conducta viene por su origen. Aunque son palabras escritas sobre papel, como cualquier otra escritura, es considerada distinta por el origen de la misma. Pablo en Romanos 1:2 las llama “Santas Escrituras”, en 2 Tim. 3:15 las llama Sagradas Escrituras, y en Romanos 3:2 y Hebreos 5:12 las llama Palabra de Dios. El origen de la Biblia es lo que la hace especial, la hace distinta e individual.

Los escritores de la Biblia dijeron que ellos no eran los autores intelectuales de lo que escribían, sino que los mensajes los recibieron de Dios. Sólo mediante la revelación divina ellos pudieron conocer lo que debían escribir. En muchos lugares de la Biblia se anuncia: Esta es la visión de … , como en Isaías 1:1; Amós 1:1; Miqueas 1:1; Habacuc 1:1 o Jeremías 38:21.

Indicaron que Dios a través del Espíritu Santo era quien les inspiraba a decir o escribir los mensajes que recibían. Por ejemplo, David dijo: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su Palabra ha estado en mi lengua” (2 Sam. 23:2). En Ezequiel tenemos más referencias similares, Eze. 2:2; 11:5, 24. Miqueas llegó a afirmar lo siguiente: “Mas yo estoy llenos de poder del Espíritu de Jehová” (Miq. 3:8).

En el NT también se reconoce el papel fundamental del Espíritu Santo en la escritura del AT. El propio Jesús afirmó que David fue inspirado por el Espíritu Santo en Marcos 12:36. Pablo afirma en Hechos 28:25 que el Espíritu Santo “habló por medio del profeta Isaías”. Pedro reveló que el Espíritu Santo fue quien guió a todos los profetas, y no sólo a un puñado (1 Ped. 1:10; 2 Ped. 1:21).

Los propios autores del NT reconocieron también que el Espíritu Santo era la fuente de sus propios mensajes. Pablo explicó en 1 Tim. 4:1 “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe”. Hay más citas al respecto como Apoc. 1:10; Hechos 1:2; Efe. 3:3 – 5.

Ahora vemos que Dios, en la persona del Espíritu Santo se ha revelado a sí mismo mediante la Santa Biblia. No la escribió con su mano, sino con la mano de los profetas. Tardó más o menos 1.500 años, y como el autor intelectual de la Biblia es el Espíritu Santo, lo consideramos su Autor con mayúsculas.

Resumen.

Hoy hemos visto que a causa del pecado el hombre dejó de comunicarse libremente con Dios a causa de su nuevo estado pecaminoso. Dios se las tuvo que ingeniar para poder comunicarse con el hombre.

Los medios que habían establecidos, la conciencia, la razón, la naturaleza, aunque suficientes, quedaron empañados por el pecado, y Dios tuvo que acudir a un nuevo medio de revelación específico, La Biblia. Esta nueva revelación consta de dos testigos, el AT y el NT, y hemos visto que el tema central y principal de la misma es Jesucristo, y la cruz. También hemos visto que la Biblia es especial no por cómo se haya escrito, sino por su origen distinto de cualquier otro libro. Dios mismo es el Autor de ella. (La semana que viene hablaremos de cómo Dios inspiró las Escrituras, cómo recibieron los hombres ese mensaje para poder plasmarlo por escrito).
Feliz sábado.
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Índice de sermones y predicaciones


  1. La Biblia: La carta de Dios (1 de 3).
  2. La Biblia: La Inspiración de la Biblia (2 de 3).
  3. La Biblia: Autoridad y Unidad de las Escrituras (3 de 3).
  4. La flor en ojo ajeno.
  5. El lenguaje de las ovejas.
  6. El mensaje de Dios para hoy.
  7. La Deidad: Dios habla de sí mismo (1 de 4).
  8. La Deidad: El Gran Soberano (2 de 4).
  9. La Deidad: ¿Estamos predestinados? (3 de 4).
  10. La Deidad: “Dios S.A.” (4 de 4).