Lección 17: Oración: Línea Directa.

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El clima estaba muy raro aquel día. El sol brillaba, pero una extraña niebla sobre Texas trajo consternación a muchos pilotos que se acercaron a Dallas, podían ver la ciudad, pero no el aeropuerto. Era un gran aeropuerto, enormes 747 despegan y aterrizan allí, pero no lo podíamos localizar a través de la nubosa atmósfera.

“Debemos avistarlo en cualquier momento”, dijo el piloto. Tomó su radio y llamó a la torre de control. La respuesta era alta y clara: “Siga su curso”.

Mientras continuamos el trayecto, cada vez había más comunicación entre el piloto y la torre. Al final vimos el aeropuerto, y la torre nos comunicó qué pista usar. El avión se aproximó sin problemas, descendió, y finalmente aterrizó a salvo.

Un hombre en la torre, invisible para nosotros en ese momento, nos guió en el aterrizaje.
Al igual que las antenas de las radios pusieron en contacto el avión con la torre de control y viceversa, la oración es el poderoso medio de comunicación de Dios entre el cielo y la tierra.
“Bueno, no sé”, dirá alguno, “no estoy seguro de que la oración sea tan buena. Oré una vez y no dio resultado, nadie contestó”.

Quizás necesitemos aprender algo acerca de la oración. ¿Por qué parece que unos tienen respuestas y otros no? Veamos el ejemplo de Betty y Paul. Oraban todas las semanas para que su hijo regresara de Vietnam a salvo. Bien, llegó a casa, pero en un ataúd. Ninguno de los dos oró otra vez. Mary y Steve también oraron cada semana para que su hijo regresase de la misma guerra a salvo. Después de dos años de horrendas experiencias en el campo de batalla, regresó a casa sin un solo rasguño. Mary y Steve están firmemente convencidos de la retribución de la oración. ¿Por qué contestó Dios su oración y no la de Betty y Paul?

Muchos se preguntan hoy: ¿Es real la oración? ¿O es sólo un ejercicio de la mente? Si es real, ¿cómo podemos asegurarnos de que llegamos a Dios cuando lo necesitamos? Si la oración no es suficiente para evitar un desastre, ¿para qué sirve entonces? ¿Hay alguna “fórmula” que algunos usen?

La lección de hoy nos revelará los secretos de una oración exitosa.

LECCIÓN 17: LINEA DIRECTA.

Lectura bíblica: Mateo 6:5-15; Lucas 18:1-5.

Cuando se puso el primer cable a través del Atlántico en 1850, grandes celebraciones estallaron en ambas partes del océano, ya que dos grandes continentes habían sido unidos. Cuando el pecado separó el cielo y la tierra, se instaló el poderoso “cable” de la oración, y nunca desde entonces hasta ahora ha sido cortado.

Los discípulos le pidieron una vez a Jesús que les enseñase a orar. Y Él lo hizo. Sería bueno que memorizásemos la oración del Señor (Mateo 6:9-13) y pronunciarla a menudo desde lo profundo de nuestro corazón. De todos modos, no necesitamos memorizar todas nuestras oraciones, ya que la oración es en realidad estar en comunión con Dios y por lo tanto una experiencia personal e íntima con el Señor.

1. QUÉ ES LA ORACIÓN.

Un joven científico comparó la oración con un radar, lo mandas a lo que no se ve, y la respuesta “rebota”. En el sentido más simple, la oración es abrir el corazón a Dios como a un amigo. No es sólo pedir cosas. A veces será comunión en profundo silencio, un sentido de la presencia de Dios. “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”, sugiere el salmista (Salmos 46:10).

Mientras estuvo en la tierra, Jesús perdió la comunión cara a cara con Dios en la que tanto se había deleitado en el cielo. Estuvo mucho tiempo en oración, ya que así es como Él hablaba con el Padre.

Antes de que pecara, Adán podía hablar con Dios cara a cara. Cuando el pecado separó al hombre de Dios, el medio de comunicación tuvo que ser modificado. Qué privilegio es el comunicarse con nuestro Padre celestial a través de la oración en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia. Dios anhela que le abramos nuestros corazones y que le traigamos nuestros problemas en busca de su ayuda. Descubramos cómo podemos hablar con Dios de modo que nuestras oraciones sean oídas y respondidas.

2. QUÉ NO ES LA ORACIÓN.

1. ¿Oramos para ganarnos el favor de Dios? Mateo 5:45
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Si el granjero cristiano siempre tiene buenas cosechas y su vecino incrédulo malas, el vecino probablemente se uniría a la iglesia, pero por un motivo egoísta. Si el cristiano nunca cae enfermo, las iglesias estarían llenas, el mundo entero profesaría ser cristiano. Si la oración nos diese cualquier cosa que deseemos, ¿no terminaríamos inclinados a orar pidiendo beneficios temporales antes que santidad? ¿No comenzaríamos a tomar las bendiciones de Dios por sentadas? Muchos son como aquel niño pequeño que no oró en la mesa una mañana. Cuando su padre le preguntó por qué, él dijo: “No necesitamos pedir por el pan de hoy. Miré en la cocina y hay suficiente para tres días”.

2. ¿Oramos para demostrar cuán religiosos somos? Mateo 6:5-7
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¿Cómo llama Jesús a aquellos que oran para que otros les vean?
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La oración no es sólo repetir frases o palabras. Un casete puede repetir y repetir unas frases, pero no puede orar. Un loro puede repetir frases, pero no puede orar desde el corazón. ¿Estamos siendo loros o casetes, o estamos realmente orando?

3. ¿Oramos para contarle a Dios nuestras necesidades? ¿Por qué? Mateo 6:8
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David oró: “Oh Jehová, Tú … has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos … Y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí … tu la sabes toda” (Salmo 139:1-4). Aunque Dios sabe todo de nosotros, nunca se cansa de que vayamos a Él en oración. Podemos descargar nuestros corazones sobre Él en cualquier momento y lugar que le necesitemos, y siempre lo entenderá. No nos apremia para que acabemos, Su línea siempre está libre, nunca “ocupada”.

4. ¿Oramos para hacer que Dios quiera ayudarnos? Lucas 11:13
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La oración no es para vencer la renuncia de Dios a ayudarnos, sino para asirnos de su gran y buena voluntad.

5. ¿Oramos para hacer que Dios cambie? Malaquías 3:6
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La oración nos eleva, une nuestra mente con la suya para que estemos en armonía con su voluntad. La oración es probablemente la fuente de energía menos usada para cambiar al que tiene que ser cambiado, el ser humano. Nos capacita para recibir a Dios. La experiencia de Pablo es un buen ejemplo (Hechos 9:10-18).

Antes de que descuelgue la línea gratuita con el cielo, debe saber que orar conlleva riesgos. Puede verse a sí mismo tal y como es, lo que puede ser bastante traumático. Luego está el peligro de que sus oraciones sean respondidas, oraciones como: “Señor, hazme honesto, hazme puro”. ¿Ha considerado las consecuencias de tales oraciones cuando Dios lo hace? Millones de vidas han sido cambiadas con la oración. La suya puede ser una.

6. ¿Oramos por que necesitamos a Dios? Lucas 18:13
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El publicano reconoció su gran necesidad; el fariseo sólo se dio cumplidos a sí mismo. Tal concepto hace un cortocircuito en la oración. Isaías compara el corazón que siente su necesidad con una tierra seca y sedienta (Isaías 44:3). Tal clase de tierra absorbe cada gota de lluvia. Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán satisfechos” (Mateo 5:6).

7. ¿Oramos por que sabemos que sólo Dios nos puede ayudar? Juan 15:5
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Sólo en el altar de Dios podemos encender nuestra lámpara con fuego divino (Isaías 50:10, 11).

En resumen, la oración:

No es un acto meritorio para ganarse el favor de Dios.
No es una demostración ostentosa de piedad.
No es contarle a Dios lo que necesitamos, porque ya lo sabe.
No es una clase de cohecho para hacer que Dios nos ayude.
No es cambiar la mentalidad de Dios, sino el ponernos en armonía con Dios.

Pero sí es:

Un reconocimiento de nuestra gran necesidad y sed de Dios.
Una admisión de que estamos indefensos e impedidos sin Él.

3. PROMESAS PARA ORACIONES.

1. ¿Qué promete Dios a aquellos que oran?
Salmo 34:10
“Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ___________”

Salmo 37:4
“ Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá ___ ...”.

Juan 15:7
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y __ ______ __________”.

Jeremías 29:12, 13
“Entonces me invocaréis, , y vendréis y oraréis a mí, y ________ _______; y me buscaréis y ____ __________, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.

Jeremías 33:3
“Clama a mí, y _________, y te enseñaré ________________ que tú no conoces”.

Isaías 65:24
“Y _____________ de que clamen, responderé yo; mientras aún ________ ya habré oído”.

Efesios 3:20
“Y a Aquel que es poderoso para ______________ mucho más abundantemente de lo que _____________ o _____________, ____________________”.

Alentadoras son las promesas de Dios a aquellos que se comunican con Él. ¡Aparentemente todos los recursos de la Omnipotencia de Dios, esperan sin impedimento a los hijos del Rey celestial! Y aún así pedimos poco. Es como si un banco nos hubiese dado una cuenta ilimitada donde cargar las deudas, y continuamos andando en vez de usar un automóvil, o temblando en un fino abrigo cuando pudiésemos llevar abrigos de piel, o estar enfermos en casa cuando los mejores hospitales privados están a nuestra disposición. “Pedid y se os dará”, estas son palabras del Señor, el Creador, Aquel que gobierna el Universo. Las riquezas de este mundo son suyas. ¿Por qué dudamos entonces?

4. LOS REQUISITOS DE LA ORACIÓN.

1. ¿Qué actitud es necesaria de nuestra parte antes de que las oraciones sean respondidas? Marcos 11:24
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2. ¿Con qué compara Santiago una persona que ora sin fe? Santiago 1:5-7

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La oración sin fe es como una llave sin lugar donde asir para girarla en la cerradura. “Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).

3. ¿Qué debemos evitar que oigan de nosotros para que nuestras oraciones sean oídas? Salmo 66:18
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Dios puede ayudarnos tanto como el pecado acariciado le deje. Como la suciedad en una conexión eléctrica, así es el pecado para el fluir del poder de Dios. Quitemos la suciedad, rindamos nuestro pecado tan apreciado y el poder de lo Alto fluirá de nuevo. (De Arthur S. Maxwell, Good news for you, p.157). “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

4. ¿Qué requisito da el apóstol Juan para que las oraciones sean respondidas? 1ª Juan 3:22
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La obediencia es el fruto de la fe. “La fe sin obras (obediencia) es muerta” (Santiago 2:20). O digámoslo de otro modo: “Los hechos hablan más alto que las palabras”.

5. ¿Cómo debemos pedir las cosas? 1ª Juan 5:14, 15
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Sucedió en el jardín del Getsemaní. Nuestro Salvador, enfrentando la prueba más grande de su vida, y sudando grandes gotas de sangre, cayó postrado al suelo. Tres veces oró: “Padre mío, si es posible, pase de mi esta copa.” Jesús fue tentado con volver junto a su Padre y dejar aquí la raza humana a merced de sus propios pecados. Pero su oración no había concluido aún. De esos labios secos salieron las palabras: “Pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39).

6. ¿Por qué debemos pedir de acuerdo a la voluntad de Dios? Romanos 8:27, 28
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Algunas veces nuestras oraciones son puramente egoístas. “Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3). Ningún padre sabio le dará a su hijo todo lo que él quiera. A veces tiene que decir: “No”; otras veces provee un sustituto, una bola de goma en vez de unas tijeras, un vaso de zumo en vez de una barra de helado. Otras veces le dirá: “Ahora no”. Debemos confiar en Dios, sabiendo que nos ama demasiado como para darnos algo que nos va a dañar.

5. AYUDA ADICIONAL PARA ORAR.

1. ¿A quién debemos orar? Lucas 11:2
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2. ¿En nombre de quién nos tenemos que acercar a Dios? Juan 14:14
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3. ¿Quién se une en la oración por y para nosotros? Romanos 8:26
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4. ¿Con qué deben mezclarse nuestras oraciones? Filipenses 4:6
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5. ¿Cuán a menudo deberíamos orar?
Efesios 6:18
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1ª Tesalonicenses 5:17
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Debemos estar en espíritu de oración en todo momento, mientras trabajamos, hablamos, conducimos o estamos sentados en la mesa del despacho. Además debe haber la ardiente oración secreta. Si Jesús viniese a su casa, usted le daría la bienvenida; se sentarían y hablarían y le mostraría respeto. Estaría tiempo con Él. Lo mismo sucede con la oración. El enemigo hará todo lo posible para parar tal comunión, porque sabe que no puede vencer a aquel que se comunica con el cielo a través del hábito de la oración.

La oración desarrolla la paciencia. Debemos darle tiempo a Dios para que obre. ¿Sería manifestar confianza poner fecha tope a Dios? Lleva tiempo cultivar una rosa. Y lleva tiempo cambiar un corazón. Pero no se rinda, Dios le responderá. Puede que sea Sí, o puede que sea No, o más tarde. Pero si confía y espera, conocerá su respuesta y será satisfecho.

6. ¿Qué ejemplo de oración dio Jesús? Marcos 1:35; Lucas 6:12
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Jesús oraba temprano en la mañana. Oraba al anochecer, y a veces, toda la noche. Oró en público; oró en privado (mayormente al final del ministerio). Oró por Pedro, por sus discípulos, por sus enemigos, por todo aquel que alguna vez pudiese creer, por usted y por mí (Juan 17:20). Oró hasta la victoria en el Getsemaní, y en el cielo “vive para siempre para interceder” por nosotros (Hebreos 7:25). ¿Deberíamos nosotros, siendo débiles mortales, descuidar la oración, cuando tenemos a nuestro alcance a través de Cristo todo el poder del cielo y de la tierra? (Mateo 28:18).

7. Además de orar, ¿qué debemos hacer? Habacuc 2:1
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Maurice Stevenson cuenta de una visita que su padre hizo a su casa en la tierra petrolífera de Pennsylvania. Estaban en el almacén, mientras su padre pasó y abrió una ventana, le preguntó: - “Hijo, ¿dónde están perforando?”
- “En ningún lugar”, respondió el muchacho.
- “Sí, lo están, puedo oír cómo están preparando las herramientas ahora.”

El niño no pudo oír nada, así que sacó la cabeza por la ventana. Muy débilmente en la distancia, advirtió el murmullo del cable, el girar de las poleas y los engranajes. Entonces recordó que se estaba taladrando un pozo a una milla y media de distancia.

¿Por qué lo oyó el padre cuando él no lo pudo oír? Porque la mitad de la vida de su padre fue empleada en el negocio del petróleo, estaba acostumbrado a oír ese tipo de sonidos. Así debería estar cada cristiano, ¡alerta para percibir la voz de Dios!

8. ¿Por qué se nos advierte, especialmente en este tiempo, que oremos? 1ª Pedro 4:7
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En estos años del cierre de la historia de esta tierra, necesitamos tener cuidado de que los cuidados de esta vida no ahoguen nuestra preparación para el regreso de nuestro Señor. ¿No le gustaría estar tan cerca de Dios, que a cada prueba inesperada sus pensamientos se vuelvan a Él de modo tan natural como las flores se giran al sol? La relación entre Dios y cada persona es tan diferente y plena como si no hubiese otro ser humano en la tierra sobre el que se tuviese que preocupar, como si no hubiese otro por el que dar a su Hijo amado para morir. ¡Gracias, oh Dios, por el privilegio de la oración!

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Si tiene alguna consulta, contacte a Pr. Pedro Torres.

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