Las Diez Promesas: ¿Qué significa la fidelidad para ti? (Primer Mandamiento)

En las próximas semanas publicaré aquí los temas predicados en Portugal en Marzo de 2016 durante la Semana de Oración de Jóvenes Adventistas del Distrito de Lisboa. Incluye vídeo de la predicación (con traducción simultánea al portugués), el texto a continuación y el enlace para descarga del PDF al final del texto.

INTRODUCCIÓN:

Queridos jóvenes, la visión que tenemos de Dios depende de cómo entendemos sus mensajes. ¿Quién o cómo es Dios para ti? A veces escribimos una carta, un mensaje, un correo electrónico intentando expresarnos lo mejor posible, y nos damos cuenta que cuando lo lee otra persona, Malos entendidos. lo ha podido entender completamente al revés, o de forma muy diferente a lo que teníamos en mente.
Dios nos ha escrito una carta maravillosa, la Biblia. De igual manera que a nosotros a veces nos entienden mal, y se pueden formar una idea equivocada de quiénes somos, o de cuáles son nuestras intenciones, también nos podemos formar una idea errónea de quién es Dios y cuáles son sus intenciones.
¿Cuántas veces habéis oído decir que los 10 mandamientos son el “resumen” del carácter de Dios, un resumen de la Biblia en sí? Os pido ser honestos y sinceros conmigo, sin vergüenza, ¿realmente veis reflejado el amor de Dios en los 10 mandamientos?
En 1 Juan 4:8 leemos “El que no ama, no ha conocido a Dios: porque Dios es amor”. Es un texto muy claro. Luego, hablando del amor de Dios, nos explica cómo se mostró ese amor, esencia misma de Dios: “Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él.” (1 Juan 4:9 DHH).
Después nos explica en qué consiste ese amor: “El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados” (1 Juan 4:10 DHH). Es decir, el amor consiste en que Dios nos perdona, nos abraza de nuevo sin que nosotros lo merezcamos.
Hasta aquí vemos cómo Dios explica el amor desde la perspectiva de Dios: qué ES Dios, cómo muestra Dios el amor (cómo manifiesta su propia esencia), y en qué consiste ese amor (el sacrificio de Jesús tomando la iniciativa en primer lugar).
¿Cómo explicar el amor desde la perspectiva humana? ¿Cómo podemos entender textos como 1 Juan 5:3? “El amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos; y sus mandamientos no son una carga” (DHH). ¿Realmente es así? Tenemos múltiples explicaciones para este texto, y lo utilizamos para martillear a otros con la obligación de guardar el sábado, entre otras cosas. Pero, sed de nuevo honestos y sinceros, ¿realmente los 10 mandamientos NO son una carga?
Si los Diez Mandamientos son el resumen del carácter de Dios, y Dios es Amor, ¿entendemos los 10 Mandamientos como un “resumen del amor”? ¿Dónde está Jesús en ellos? ¿Dónde está el sacrificio de la cruz en ellos?
Reconozcamos que ver “el amor” en esas 10 órdenes, en esos 10 mandamientos, parece estar lejos de la idea de perdón, de la reconciliación. ¿No será porque, quizá, no estamos leyendo de forma correcta la Carta de Dios?

Entendiendo cómo se escribieron los 10 mandamientos.

Cuando se traduce una carta a otro idioma diferente al que la escribió, le quitamos al texto parte de su sentimiento, de su expresividad. Es prácticamente imposible traducir una poesía del español a otro idioma, pierde la rima, pierde el ritmo, pierde la intensidad que la cultura le da al contexto de cada palabra. No es lo mismo una barca para un pescador del litoral mediterráneo, que una barca para un aborigen del Amazonas. Aún utilizando palabras sinónimas en otro idioma, el que lee lo interpreta emocionalmente de forma distinta, se crea en su mente imágenes diferentes.
Con el texto bíblico sucede igual. La esencia del Evangelio siempre estará ahí, a pesar de la pérdida del colorido emocional y cultural en las traducciones y del cambio cultural con el paso de los siglos. No obstante, permitidme esta semana hacer un repaso de los 10 mandamientos con un filtro que está implícito en el texto original, pero no se ha sabido transmitir en las traducciones y se ha perdido. Entenderemos y veremos realmente la esencia de Dios, el Amor, en el resumen de su carácter, los 10 mandamientos.
En hebreo clásico, no existe el tiempo presente, sólo el pasado (perfecto) y el futuro (imperfecto), el “presente” se tiene que construir con partículas añadidas a los verbos. Lo que sí importaba a los antiguos hebreos son los modos (intensidades “emociones”), les importaba más el cómo se hacen las cosas que cuándo se hacen. En la Biblia se registran muchos imperativos, con órdenes directas, para un ejército, de un profeta a su siervo, etc. PERO, los 10 mandamientos de Éx. 20:2-17 están escritos en “futuro imperativo”.
En cualquier libro de sintaxis hebrea, (en este caso consulté, además de profesores de Hebreo de varias Universidades, entre ellos de la Complutense de Madrid, el libro Arnold, Bill T.; Choi, John H. (2003): A Guide to Biblica Hebrew Syntax. Cambridge University Press p. 63-64), el imperativo se entiende de tres formas:
1) Como un mandato. Ejemplos: Génesis 12:1 “Sal de tu tierra y de tu parentela”. Es una orden. Es un imperativo “presente”. Una orden. Otros ejemplos: Génesis 7:1 “Entra en el arca”. Éxodo 6:11 “Ve y di a Faraón”, etc.
2) Dar permiso para algo. El que habla otorga permiso para que alguien pueda hacer algo que desea, o ha solicitado. Ejemplos: Génesis 50:5-6 “Deja que vaya y entierre a mi padre” (la respuesta sería “ve y entierra”). Éxodo 4:18 “Deja que vuelva en paz” (la respuesta sería “vuelve”).
3) Promesa. Este caso es un imperativo de futuro claro. El que habla asegura al que se dirige que lo que le está diciendo va a ocurrir, aunque lo que sea que vaya a ocurrir esté fuera del alcance del interlocutor que recibe la “orden”. Ejemplo Isaías 37:30 “y el el tercer año sembrarás, cosecharás, plantarás...”. Lo harás, lo podrás hacer.
Es bajo esta tercera acepción por la que no estamos acostumbrados a leer los 10 mandamientos, y sin embargo, es aplicable, de modo que los 10 mandamientos se convierten automáticamente en 10 promesas. Dios resume su esencia, el Amor, en 10 maravillosas promesas. Ahora sí que resulta más fácil entender 1 Juan 5:3 “El amar a Dios consiste en obedecer (aceptar) sus mandamientos (promesas)”. Juan encontró gente que entendía los 10 mandamientos como una carga, y les tenía que recordar que, al contrario, son 10 maravillosas promesas (lo estaba escribiendo un hebreo), y por lo tanto, lejos están de ser una carga pesada.

Las 10 promesas.

El contexto en el que se dan los 10 mandamientos está en el capítulo previo, Éx. 19:4-6 “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel...”.
Notemos la imagen del águila cuidando y educando a su polluelo, cómo es Dios quien nos trae hacia sí. Y menciona la palabra “pacto”. Un sinónimo es “compromiso”. Dios quiere hacer un compromiso con Israel. La palabra “pacto”, “compromiso”, implica la expresión de promesas, votos, y el respeto hacia esas promesas o votos. El capítulo 19 continúa explicando los preparativos, y deja el contenido de esos votos, promesas que Dios hace con Israel para el capítulo siguiente.  En Éxodo 20:1 se introducen así: “Y habló Dios todas estas palabras diciendo:”
Siguiente elemento: Justo antes de que Dios se comprometa (ofrecer promesas), se identifica al que hace el voto, como en una ceremonia matrimonial: “yo, fulano de tal, prometo amarte, honrarte, respetarte... etc.” Éxodo 20:2 identifica al “contrayente del compromiso (pacto), que realiza las promesas: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”. Propongo sustituir la palabra “Dios” por “Esposo” en los 10 mandamientos, y entender el “pacto” como un matrimonio, y los 10 mandamientos como las 10 promesas de los votos matrimoniales. Lo que ocurrió en el Sinaí fue un “desposorio” (bodas) entre Dios y su pueblo.

Primera promesa

Éxodo 20:3 “No tendrás dioses ajenos delante de mí”. En una boda, el primer voto es no tener otra mujer u otro hombre. Es una ceremonia matrimonial entre Dios y su pueblo, Dios le está diciendo: “Si me tomas por esposo (Dios), no tendrás necesidad de seguir buscando más dioses”.
Dios promete que no va a hacer falta tener multitud de “dioses”, uno para la lluvia, otro para la fertilidad, otro para la salud, etc. Dios es tan poderoso, que podrá suplir todas las necesidades de los contrayentes en este pacto.
Podríamos traducirlo por “A partir de ahora no te harán falta más dioses, conmigo es suficiente”. “Has encontrado al verdadero Dios, soy yo”. Jesús mismo te dice: “Yo soy el primero y el último” (Apocalipsis 1:11, 17; 22:13), el primero y el último en tu vida.
El primero en llegar, el primero que vas a ver por la mañana cuando te despiertes, y el último en salir, el que se queda contigo hasta que te duermes.
Ya no habrá otros en tu vida, te prometo, que desde hoy, ya “no tendrás otros dioses extraños antes que yo”, ni después.
Yo soy todo lo que necesitas, no tendrás que seguir buscando, se acabó la búsqueda, se acabó que te engañen, que te defrauden.
Confía en mi. Yo te prometo ser tu Dios, tu esposo, y no vendrá otro detrás, porque nunca te defraudaré.
Dios te promete ser FIEL, y te pide que le correspondas esa fidelidad. Dios te promete ser todo para ti, el “todo en uno”. Y promete también, por lo tanto, que para él eres lo más precioso, lo más bonito, el objeto de todo su amor.
No tendrás que buscar amor en ningún otro dios, el se compromete a cuidarte en todo tiempo.

CONCLUSIÓN

En resumen, los “10 mandamientos” son los 10 votos matrimoniales o promesas que Dios hace para establecer una relación (matrimonio) con su pueblo.
Tenemos un Dios maravilloso que está deseando que le descubras tal y como es, tal y como te ama. Un Dios que está enamorado de ti, y que desea ser el primero que veas cuando te despiertes, el último en darte las buenas noches.
Es un Dios que desea compartir toda tu vida con él, y como se le hace corto el tiempo (a los enamorados el tiempo se les pasa volando cuando están juntos), ha decidido que una vida es poco tiempo, y que desea compartir contigo toda SU vida, toda la Eternidad.
Te invito ahora, a que invites al “Novio” y le des el “Sí quiero” en este momento. Te invito a aceptar la maravillosa promesa, el ofrecimiento que Dios te hace, y que le entregues tu vida en este mismo momento.
Descarga esta predicación en PDF aquí.