Las Diez Promesas V: Quinta Promesa: Dios promete ayudarte a honrar a tus padres. (Quinto mandamiento).

INTRODUCCIÓN:

Esta semana seguimos “descubriendo” cosas interesantes de Dios. Os recuerdo rápidamente, que Dios hizo una declaración de amor en 10 votos (promesas) matrimoniales. Éxodo 20 es un certificado de matrimonio, donde se registran los votos que pronunció al comprometerse públicamente, ante el universo entero, que tomaba a Israel, a sus hijos, como esposa.
La primera promesa que Dios nos hizo es ser tu esposo, tu Dios, y a serte fiel, que estará contigo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza.
Su segunda promesa es estar constantemente a tu lado, de hacerte compañía en todo momento, no necesitarás tener una fotografía suya para acordarte de Él. También promete cuidar de ti y de tu familia, como el médico visita a los enfermos para sanarlos.
Dios ha prometido, en tercer lugar, escucharte con toda su atención cada vez que le llames, y está deseando ayudarte. No importa los errores que hayas cometido hasta ahora, siempre está dispuesto a escuchar y a ayudar.
Dios ha prometido también apartar un tiempo cada semana para estar en familia. Un tiempo especial cada sábado, para gozar contigo de todo lo que ha creado, junto a tu familia, incluso invita a las visitas que tengas en casa. Dios quiere tener una fiesta cada semana. Sólo te pide que recuerdes esa cita semanal.
Vamos hoy con la quinta promesa, que cierra las promesas que se refieren a él mismo.

Quinta promesa: El “prólogo”

Las 4 primeras promesas se dedican a la relación entre Dios y el hombre (vertical). Las seis promesas que restan por ver, están dedicadas a nuestras relaciones con los demás. Dios promete cuidar de tus relaciones con los demás, evidentemente si le dejas que te ayude.
Es más, el orden en que están las seis promesas restantes no es casualidad, tiene un por qué, una explicación lógica y muy bonita, que va desde fuera hacia adentro. Desde lo más visible o “grave”, como “matar”, acabando con lo más íntimo, lo que nadie ve, sólo Dios puede ver, lo que piensas, lo que “codicias”. Pero esto lo veremos con más detalle el viernes, cuando hayamos repasado todas las promesas.
La quinta promesa, es la que siempre se nos ha dicho que es “el único mandamiento con promesa”. Pero después de leer, estudiar y entender realmente lo que Dios estaba queriendo expresar en estas promesas tan profundas, sólo puedo decir que es una “doble promesa”, aunque ya habéis visto que cada una de las promesas que vimos, tienen implícitas muchas más promesas dentro de ellas.

Quinta promesa

Éxodo 20:12 “Honrarás a tu padre y a tu madre, para que tu vida se alargue en la tierra que yo, el Señor tu Dios, te doy” (RV Contemporánea).
En otras palabras, entendiéndolo tal cual como una promesa, hoy Dios lo expresaría: “Te prometo que si aceptas todas las promesas anteriores, haces de mi lo primero en tu vida, aceptas mi compañía, conversas conmigo, dedicas un tiempo especial para pasarlo en familia, te prometo que serás un hijo honroso y te ayudaré a cumplirlo”. Honrarás a tu padre y a tu madre. Luego veremos la segunda parte, que es muy interesante.
En Ezequiel 18:20 leemos: “El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él”.
Sabemos que nuestra conducta moral afecta nuestra salvación personal. En la segunda promesa vemos que Dios no puede “castigar” a un hijo por lo que hizo el padre, sino que lo visita para que no repita sus errores y sanarlo “espiritualmente”.
Vemos que Dios trata de interrumpir la propagación del pecado de forma descendente, para evitar que vaya a peor y afecte a más personas. Sin embargo, en sentido inverso, en sentido ascendente, es más difícil el asunto. Si yo me equivoco, Dios intentará que esto afecte lo menos posible a las futuras generaciones, pero si me equivoco, la deshonra causada a mis padres, es más difícil de remediar. No obstante, Dios promete ayudarte a que, al menos, de ahora en adelante, puedas ser un joven que honra a su padre y a su madre.
En Deuteronomio 27:16 leemos: “Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén”. Otra versión, la Biblia La Palabra en este texto dice “desprecie” en vez de “deshonre”.
Entendemos que los padres estamos buscado la mejor educación para nuestros hijos, y una mala conducta en los hijos, sea de la naturaleza que sea, es un desprecio público por los consejos, esfuerzo y dedicación que unos padres han hecho por la crianza y desarrollo de su descendencia. Dicho de otro modo, tus padres (por regla general) han hecho los mejores esfuerzos para darte la mejor educación. Faltar al respeto o actuar mal hace que otras personas cuestionen la educación que tus padres te han dado. Actuando mal hacia otros, estás “deshonrando” a tus padres.
Este mandamiento va mucho más allá de solamente cuidar a los padres cuando son ancianos. Va mucho más allá de hablarles con cariño, amarles, etc. Este mandamiento nos dice que cualquier fallo o error moral por nuestra parte es una deshonra para nuestros padres.
Un ejemplo más de los muchos que hay en la Biblia: Levítico 21:9 “Y la hija del sacerdote, si comenzare a fornicar, a su padre deshonra”. Pero seamos positivos.
Proverbios 17:6 repite la idea de esta promesa en positivo: “Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres”.
Dios nos promete que a partir de ahora, aceptándolo como Esposo, él será el “Jefe de la familia”, y con él a su lado, seremos capaces de honrar a nuestros padres terrenales. Dios promete ayudarnos a honrar, es decir, a comportarnos adecuadamente. Además añade algo interesante cuando esto ocurra. Tiene un “premio extra” para los que aceptan este trato, esta promesa y deciden honrar a los demás, y por lo tanto a Dios, nuestro Padre.
Lo encontramos en 1 Samuel 2:30: “mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.” En Salmo 15:4 se repite la idea: “Dios honra a los que temen a Jehová”.
La honra está ligada con el espíritu humilde, así lo dice Proverbios 29:23 “La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra”. En otras palabras, esta promesa de Dios implica que el Señor nos promete dar un espíritu humilde.
Este mandamiento tiene una cara más de la moneda, implica a los padres de forma activa. Dios se empeña en darnos honra (de ahí la doble promesa de este mandamiento) Isaías 48:11 nos lo muestra: “Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro”. Dios se compromete a ayudarnos a honrarle, por su nombre, para defender su dignidad.
No nos olvidemos que el famoso juicio investigador, más allá del destino eterno de cada uno de nosotros, el Gran Juzgado, el que está en entredicho es el mismísimo Dios, acusado por Satanás de ser injusto. Cuantos más casos favorables haya, más salvos haya, se reivindica más y más el amor y justicia divinos. Por eso Dios te regala tantas promesas. No para obligarte, no para castigarte en el primer fallo que cometas, sino que busca ayudarte por amor a ti, y por demostrar también su verdadero carácter de amor.
Es una promesa maravillosa. Dios promete ayudarte a comportarte de forma decente, moralmente correcta, de modo que honrarás a tus ancestros, y además, esa conducta tendrá una recompensa extra, Dios nos prolongará la vida en este mundo para ser ejemplo de conducta a los demás. Así lo leemos en Isaías 55:5 “He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado”. A Dios le interesa mantener en este mundo el máximo tiempo posible a una persona que acepta esa promesa, y que puede ser un ejemplo y testimonio para los que le rodean.
En la Biblia se habla de la Iglesia como la esposa de Jesús. Por lo tanto, este texto se aplica a nosotros, Proverbios 11:16: “La mujer agraciada tendrá honra, Y los fuertes tendrán riquezas”. Nosotros somos agraciados. Tenemos la Gracia de Cristo, y solo por el hecho de que Dios te haga objeto de su Gracia, de su perdón y te de una segunda oportunidad, te honra más que a ningún otro ser creado del Universo. ¿Te das cuenta de lo importante que eres para Dios? ¿Te das cuenta de la cantidad de motivos que tienes para sentirte feliz y orgulloso de ser un/a hijo/a de Dios?
Hay mucho más que decir de la honra a los padres, como Colosenses 3:20, 21 “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”.
En el contexto de la Quinta Promesa, este texto cobra nueva vida y nuevo significado. Se convierte en un ruego que Pablo hace de parte de Dios. Jóvenes, es cierto que tenéis que obedecer, pero Dios os ayudará a hacerlo. Es más, padres, tenéis el compromiso de Dios en echaros una mano para que los hijos no se desalienten cuando fallen. Hay que animarlos y ayudar a los jóvenes, especialmente cuando se equivoquen. (Otros textos de interés, Mat. 15:1-9; Mr. 7:9-13).
¿Por qué ésta es la primera promesa de las 6 dedicadas a las relaciones entre las personas (horizontal)? NO es casualidad, y por eso es un mandamiento también especial con doble recompensa.
Si os fijáis, el resto de “mandamientos” o promesas son acciones bastante concretas (robar, matar, mentir, etc.) aunque con implicaciones muy amplias. Sin embargo, “Honrar” es algo muy general, muy abarcante. La pregunta ahora sería, ¿y cómo se honra a padre y madre? Dios ha prometido ayudarte a hacerlo, pero ¿cómo en concreto?
Malaquías 1:6 nos da una pista: “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor?”.
En otras palabras, Dios nos está indicando que la única forma de honrar a padre y madre es honrándolo a Él. Pero no se detiene aquí. Dios usa esta promesa como prólogo del resto de promesas que aún quedan por ver. Es una introducción explicativa, de todo lo que quiere hacer por ti en este mundo.
Luego, entrará en detalles, y empieza a explicar punto por punto cómo va a ayudarte a honrarle a Él, y por lo tanto a tus padres. Va a explicar y prometer ayuda punto por punto sobre cómo va a echarte una mano para que seas un ejemplo aquí en este mundo, y Dios haga lo posible para prolongar su vida en esta tierra como ejemplo y testimonio para aquellos que aún no creen en Él.
Mañana veremos más promesas que te permitirán ver cómo Dios está deseando ayudarte cada día, incluso por su propio interés.

CONCLUSIÓN

No te olvides, el Ser más importante de todo el Universo está deseando vivir a tu lado todos los días, oírte cada vez que le hables, ser tu esposo, pasar tiempo contigo y ayudarte en todas las tareas, asuntos y preocupaciones que tengas.
No importa los errores que hayas cometido hasta ahora. Aunque hallas fallado, Dios prometió estar constantemente dispuesto a responder cada vez que invoquemos su nombre y perdonar nuestros fallos.
Es más, con esta promesa de hoy, Dios revela que Él es el primer interesado en ayudarte a honrarle a Él y a tus padres, porque así también se demuestra su propio amor y bondad ante el universo entero. No hay nada más en el universo que Dios desee que ayudarte a ser un verdadero hijo, de tus padres, y un verdadero hijo de Dios.
¿Quieres aceptar esta promesa que Dios te hace en este día? Te invito a orar a Dios, pídele que cumpla su promesa en ti. Pídele ayuda para aceptar su promesa.
Ora con la seguridad de que te escucha. Agradécele por querer ayudarte a ser un buen hijo, alguien que de ejemplo. Y no olvides que, aunque no te sientas digno, el primer interesado en ayudarte es Dios mismo. Te invito a orar.
Descarga esta predicación en PDF aquí.