Josué 10:3 o “Por qué Dios destruyó 5 ciudades haciendo un milagro”


Leyendo en Josué capítulo 10 encontré algo que me llamó la atención. Este capítulo es muy conocido por ser el episodio en el que Dios paró el sol en lo alto con la famosa frase: “Sol, detente en Gabaón, y tú luna, en el valle de Ajalón” (Josué 10:12).
Esto es ampliamente comentado por muchas personas, pero a mi me ha llamado la atención un versículo de esos que se leen rápido y por encima, sin prestar atención. En concreto, Josué 10:3 donde se describe los 5 reyes y las 5 ciudades que hicieron pacto contra Josué.
El texto dice literalmente: “Por lo cual Adonisedec rey de Jerusalén envió a Hoham rey de Hebrón, a Piream rey de Jarmut, a Jafía rey de Laquis y a Debir rey de Eglón, diciendo” (Josué 10:3).
Los nombres de las personas en el idioma original tienen significado entendible para los que hablaban ese idioma, al igual que hoy en día se entiende perfectamente cuando alguien se llama (por ejemplo) Mercedes, Pilar, Dolores, Linda, Jacinto, Rosa, Margarita, etc. Son nombres con significado claro para el que habla ese idioma. Lo mismo ocurre con las ciudades de la Biblia, sus nombres tienen significados. Un ejemplo: Jerusalén (yirushalayim) significa literalmente “Ciudad de la Paz” o ciudad de las paces. Hoy en día, por ejemplo, Bolivia tiene una capital que podría llamarse perfectamente “Jerusalén” en hebreo, pues su capital se llama “La Paz”.
Dicho esto, he buscado los significados de los nombres de los reyes y de las ciudades que hicieron pacto contra Gabaón y contra Josué. El hallazgo ha sido llamativo.
Significado de los nombres de reyes:
Adonisedec (אֲדֹנִי־צֶ֫דֶקsignifica literalmente “Mi dios es próspero“, o “Mi señor es justo“. Evidentemente era un rey pagano, por lo que ese dios o señor no se refiere al Dios creador de la Biblia.
Hoham (הוֹהָ֣ם) no tiene traducción según los diccionarios y la concordancia Strong’s. Pero a juzgar por las consonantes, la waw (וֹ) es una mater lectionis que puede ser derivada de la yod (י), lo que deja ver una relación con el verbo “ser” hayah (היה). Podría decirse “El que es“.
Piream (פִּרְאָםliteralmente “Burro salvaje”. Alguien tozudo, y además indomable, incapaz de aprender o de aceptar órdenes.
Jafía (יָפִ֫יעַliteralmente “Deslumbrante”, o “briillante”. Alguien que ilumina a otros, de apariencias.
Debir (דְּבִירliteralmente “oráculo”, o “el que habla” o “El profeta”. Entendemos igualmente que sería “el profeta” de un dios pagano.
Significado de los nombres de las ciudades:
Jerusalén (יְרוּשָׁלַ֫םִliteralmente “fundación de la paz”, aunque la partícula “yir” significa literalmente ciudad, por lo que la mejor traducción es “Ciudad de la Paz”.
Hebrón (חֶבְרוֹןliteralmente “banda”, “asociación”, grupo de algo, y también significa “hechicero”, “encantador”. Por lo que la traducción sería “Grupo de hechiceros”.
Jarmut (יַרְמוּתliteralmente “alturas”, de la raíz rûm (רוּם) , que literalmente significa “ensalzada”, “exaltada”, “ser encumbrada”. Posiblemente la mejor traducción sería “Engreída“.
Laquis (לָכִישׁ) no hay una traducción cierta, aunque muchos le atribuyen “Invencible”.
Eglón (עֶגְלוֹן) literalmente “como un becerro”. El nombre de ciudad más apropiado sería “Becerra”.
Analizado esto, la traducción de este texto sería:
“Por lo cual “Mi dios es próspero” rey de “La Paz” envió a “El que es” rey de “Grupo de hechiceros”, a “Burro salvaje” rey de “Engreída“, a “Deslumbrante” rey de “Invencible” y a “el profeta” rey de “Becerra”, diciendo”…
Me hizo pensar que son 5 reyes y 5 ciudades. Esto distribuido en orden, nos muestra un patrón interesante:
1) “Mi dios es próspero” rey de “La Paz”
2) “El que es” rey de “Grupo de hechiceros”,
3) “Burro salvaje” rey de “Engreída”
4) “Deslumbrante” rey de “Invencible”
5) “el profeta” rey de “Becerra”
Es una estructura en quiasmo, típica de la literatura hebrea, donde los extremos coinciden y el centro muestra el corazón del motivo.
Las ciudades 1 y 5, así como sus reyes, reflejan un motivo religioso (dios y profeta) con sus medios (la paz y el becerro para los sacrificios de paz).
Las ciudades 2 y 4 muestran los motivos “el que es deslumbrante, e invencible con hechicería”, la raíz del poder de sus dioses paganos.
La ciudad 3 y su rey señalan el carácter que impulsa toda la maniobra, y el por qué Dios no tiene más remedio que finalmente actuar como se describe en el resto del capítulo 10 de Josué, incluso teniendo que llevar a cabo un milagro tan grande como detener el sol (la tierra en concreto) durante casi un día completo. Todos ellos son como un burro salvaje, engreídos, tozudos, no capaces de reconocer una orden, al contrario, se oponen tenaz y pertinazmente a todo lo impuesto desde el exterior.
Estos pueblos eran paganos, altivos, engreídos, entregados a la magia, hechicería, orgullosos, y en el fondo de todo, estaba el carácter indomable que imposibilitó que Dios pudiese obrar para que cambiasen de actitud.
Bien le dijo Dios a Abraham “Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.” (Génesis 15:16). Más de 400 años atrás Dios ya estaba trabajando con estos pueblos y ciudades para tratar de convertirlos al bien.
Jonás es un ejemplo de cómo Dios no escatima ningún esfuerzo en salvar a los que se pierden. Nínive se arrepintió y no fue destruida. Sin embargo, en Josué 10:3, un texto que pasa desapercibido, leyéndolo y entendiéndolo como lo haría un contemporáneo, nos muestra que Dios tuvo, no 40 días como con Nínive, sino 400 años de paciencia, y el nombre de los reyes y sus ciudades, que reflejan el carácter de las personas, continuaba demostrando la obstinación (tozudez) a ningún cambio ni arrepentimiento.
El resto del capítulo, ya lo conocen. Fueron destruidos, pero tras más de 4 siglos  de tremenda paciencia divina.
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