El mensaje de Dios para hoy


EL MENSAJE DE DIOS PARA HOY

Lectura Bíblica: Mateo 24:44.

INTRODUCCIÓN:

LA NECESIDAD DE COMUNICARSE:

A lo largo de la historia, siempre ha sido necesario comunicarse. Ha sido imprescindible el tener que transmitir noticias de un lugar a otro. Al principio se hacía a viva voz, con mensajeros, después con otros medios como señales de humo, tambores, silbidos, el correo escrito, la radio, el teléfono, el televisor y últimamente internet.
La necesidad es de comunicar noticias importantes. Gracias a Marconi, hoy las ambulancias poseen un sistema de radiotransmisión con el que localizar antes a un herido, e informar del estado de salud del mismo al hospital antes de llegar. Ahora, ¿qué sería de los telediarios si no hubiese noticias?

LA IMPORTANCIA DEL MENSAJE.

Recuerdo que a un misionero adventista español, que trabajó en Camerún, le sucedió algo curioso con un muchacho. En el lugar donde vivía, ocurrió algo de gravedad (no recuerdo si fue un incendio u otra cosa), el caso es que necesitaba la colaboración de personas de otra aldea. El pastor llamó a un joven con la intención de mandarlo en busca de ayuda. Le dijo: “¡Corre, corre a…!” Antes de decirle a dónde y para qué, el muchacho salió perdiendo las sandalias. Al poco tuvo que volver para preguntar a dónde ir y con qué mensaje.
Un mensajero sin mensaje es algo fútil, como lo sería un informativo sin noticias. Más inútil resultaría un mensaje de emergencia sin quien lo transmitiese. O si el que ha de transmitir un mensaje de emergencia no sabe bien lo que ha de decir.
Dios siempre ha tenido mensajes que dar a la humanidad, y para ello ha necesitado mensajeros que supiesen lo que tenían que decir en cada momento.

I. Dios tiene un mensaje para cada época.

  1. DIOS USA A LOS SERES HUMANOS.

Dios usa a los seres humanos para dar un mensaje al mundo. Los ángeles están deseando poder dar ese mensaje por ellos mismos, poder predicar el Evangelio. Se pondrían de buena gana en nuestro lugar como predicadores del Evangelio. Pero su cometido es el de ayudarnos a hacer esa tarea, no predicar ellos mismos.
Así que es nuestra responsabilidad tener que predicar al mundo. Sabemos que esa es la misión de la Iglesia1. Dios le ha dado un mensaje a su pueblo para ser predicado en cada momento de la historia. Todo el que ha pertenecido al pueblo de Dios a lo largo de la Historia, ha tenido un mensaje que dar a su prójimo.
  1. LA VERDAD PRESENTE.

El mensaje que especialmente ha resaltado en una época determinada, ha sido llamado “la verdad presente”. Este término ha llevado a malos entendidos a algunos hermanos. Otros lo han tomado como baluarte y han hecho uso incorrecto de él. Pero una cosa es cierta, “la Verdad presente” es algo que todo creyente en la historia de este mundo tuvo muy en cuenta. Esto lo confirma la pluma inspirada:
Las Escrituras se están abriendo constantemente al pueblo de Dios. Siempre ha habido y siempre habrá una verdad especialmente aplicable a cada generación.”2
Durante la historia de este mundo ha habido predicadores que daban un mensaje, en el que tenían algo que decir especialmente a su generación.
  1. OTROS PREDICARON LA VERDAD PRESENTE.

El primero que nos viene a la memoria, además por ser conocido, fue Noé.
  1. Noé.
Noé recibió de Dios un mensaje para ser proclamado en sus días3. Todos sabemos cuál era. Noé tenía que anunciar una destrucción del mundo por las aguas de un diluvio que tenía que acontecer. En ningún otro momento de la historia se iba a repetir el diluvio, por lo tanto, esa era la verdad presente para los tiempos de Noé.
La sierva del Señor nos dice:
El mensaje dado a Noé era la verdad presente para ese tiempo; y si la gente hubiese aceptado aquel mensaje, habrían sido salvos de ahogarse en las aguas del diluvio”4.
El mensaje de reprensión iba acompañado de uno de misericordia, el perdón de Dios. Si tan sólo hubiesen prestado atención seria…
  1. Moisés.
Otro siervo de Dios, varios siglos después, llevó un mensaje que tampoco pudo ser repetido en otros lugares ni épocas. Moisés tenía un mensaje que dar a Faraón.
La voz de Moisés resonó siete veces en el palacio de faraón con este mensaje:“Deja ir a mi pueblo”5Ningún otro líder o predicador pudo repetir ese mensaje con las mismas implicaciones.
Si Faraón hubiese obedecido a ese mensaje, la misericordia de Dios hubiese sido manifiesta en Egipto. El resultado fue otro distinto.
  1. Jonás.
No podríamos hablar de este tema sin mencionar a Jonás y su mensaje para Nínive. Dios también le dio a Jonás un mensaje a predicar. Nínive iba a ser destruida en 40 días si no se arrepentían6. Ésta vez el mensaje fue oído, y la misericordia de Dios tuvo su fruto en los ninivitas.
  1. Juan el bautista.
Otro mensajero con una verdad especial a predicar fue Juan el Bautista. Su voz se oía resonar entre las dunas del desierto y las orillas del Jordán con un mensaje claro: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”7.
Juan predicaba el mensaje acompañado de la misericordia de Dios. El arrepentimiento iba acompañado del perdón y del bautismo.
Todos estos mensajes que fueron verdad presente en su momento, no han dejado por ello de ser verdad. ¿Por qué, entonces, no se podían haber predicado en otros momentos?
Dios tiene un plan para este mundo, un plan para cada uno de nosotros. El plan de Dios se va cumpliendo por etapas, se va realizando conforme pasa el tiempo.
ILUSTRACIÓN: Si pudiésemos transitar por la carretera de la historia, necesitaríamos un Mapa que nos indicase dónde están las curvas y puntos cruciales de la ruta en el tiempo. Es a medida que se va llegando a esos puntos en el camino cuando Dios nos indica hacia dónde ir, y con qué baches tener cuidado para no caer.

II. Profecías que se cumplen.

1. EL MENSAJE Y LA PROFECÍA.

El mensaje para cada tiempo va en función de profecías que se van cumpliendo, indicando así el camino de la Historia del Plan de la Redención. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto á sus siervos los profetas”.8
  1. Noé.
Cuando le fue confiado el mensaje a Noé, se pronunció la profecía de la destrucción de la tierra en 120 años9. Había que predicar un mensaje de advertencia y arrepentimiento antes de que eso se cumpliese.
  1. Moisés.
En los días de Moisés se cumplía una vieja profecía10, que indicaba la esclavitud de Israel durante 400 años. En el momento de la actuación divina, Dios envió un profeta.
  1. Jonás.
Dios iba a destruir Nínive en 40 días. ¿Habría sido justo destruir un pueblo entero sin un mensaje de amonestación y arrepentimiento? Una profecía breve, pero tan cierta como las demás.
  1. Juan el Bautista.
A Juan el Bautista le tocó predicar en un momento histórico muy importante. Se cumplían las 70 semanas de Daniel11. El Mesías había nacido pocos años antes, estaba entre ellos, y su misión descrita proféticamente12 estaba por cumplirse.

2. JESÚS, PROFECÍA Y PROFETA.

En Jesús convergen las profecías del Antiguo Testamento. Él es la verdad presente para cada momento de la historia de la humanidad. Todo mensaje puntual a lo largo del tiempo, ha sido de llamado al arrepentimiento.
Sin la fe en un Redentor, Noé no habría sobrevivido a las aguas del diluvio. Sin la fe en un Dios perdonador, Moisés no habría podido ser el caudillo de Israel. Sin un Dios misericordioso, Nínive hubiese perecido. Sin un Cordero de Dios, Juan no habría podido predicar el arrepentimiento.
Jesús es la profecía cuyo cumplimiento es necesario para toda verdad presente a lo largo de la historia de la humanidad. Como podemos leer en Lucas 18:31:
He aquí, subimos a Jerusalén, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre”.
Jesús además de ser una profecía viviente, fue profeta. Vino a traer un mensaje de salvación al mundo. Cristo vino para redimir a cada pueblo.

3. SALVACIÓN A CADA PUEBLO.

Nuestro Señor vino a traer y cumplir esa parte indispensable en cada mensaje de verdad presente. A ser un Sustituto del pecador que recibe esa verdad presente y se arrepiente de su mal proceder.
Al igual que los mensajes en el Antiguo Testamento pudieron ser para un pueblo como los habitantes de Nínive; para un Nabucodonosor, para un Darío o para un Asuero, o un Eunuco etíope o un griego, el mensaje de Salvación es para todos los pueblos del mundo en todos los tiempos.
Cada mensajero centró sus esfuerzos en presentar el mensaje de Dios para ese momento histórico concreto. Cada uno tuvo su mensaje diferente al de los demás. Pero TODOS tuvieron un denominador común: La salvación en Un Divino Redentor.
La misión de todo profeta era preparar al pueblo para algo que debía acontecer, o evitar una catástrofe. Al cumplirse las 70 semanas de Daniel 9, el pueblo judío no predicó el Evangelio de la Salvación en Jesús. Fue por ello desechado como pueblo escogido.
La iglesia primitiva proclamó el mensaje y creció. Pero con el transcurso de los siglos dejó su labor de predicación y pasó a la de conversión a la fuerza.
Dios suscita en cada momento quien predique su Palabra. Los Valdenses tomaron el relevo. Lutero tuvo su verdad presente: “Sola fe, sola gracia y sola Escritura”. La reforma dio lugar a las religiones protestantes de hoy día.
De esas religiones salió un movimiento profético, predicho en Apocalipsis. Los pioneros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (aunque no se llamase así todavía) se pusieron en pie con un mensaje poderoso. Un mensaje para nuestros días.

III. Nuestro mensaje para el mundo de hoy.

1. PROFECÍA QUE SE CUMPLE EN ESTOS DÍAS.

Todos los personajes de la Biblia han soñado con vivir en el tiempo en el que pudiesen ver la consumación de la historia. Muchos la han visto “en el Espíritu”, otros la han oído narrada por los labios de profetas o de escribas que la leían en voz alta. Pero ninguno de ellos la pudo preceder como nosotros lo haremos.
La segunda venida de Jesús en gloria es la gran profecía que ha de acontecer y que movió a nuestros primeros predecesores. En esa segunda venida, reflejada en la Biblia como “la venida del Hijo del Hombre”13, “el día terrible de Jehová”14, “el día del juicio”15, y de otras muchas maneras, se ven recompensados muchos sufrimientos, anhelos y esperanzas.
Éste es un hecho que no pudo predicar para su tiempo ningún otro creyente que no viva en nuestros días. Ellos hicieron referencia a este hecho como algo lejano en el futuro, de lo cual había que tener temor, pero no le pudieron dar el énfasis que nosotros tenemos oportunidad de darle. Pero para que la profecía se cumpla, ha de suceder algo primero.

2. CONDICIONES PARA EL CUMPLIMIENTO.

En las ocasiones en las que se ha pronunciado un mensaje de parte de Dios, ha sido con el propósito de preparar un pueblo, como lo hicieron otros en el pasado. Estamos tocando el fin de la historia del pecado, y un pueblo ha de estar listo para encontrarse con su Dios. Nosotros tenemos la responsabilidad de dicha tarea. Jesús mismo nos la encomendó16. Como el mismo Señor Jesús dijo: “Y este Evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las razas, y luego vendrá el fin”17
La condición es un pueblo preparado para encontrarse con su Dios. Un mundo avisado de lo que ha de acontecer. Un pueblo que esté predicando un mensaje para estos días, un mensaje sin igual en la historia.
Todos nosotros estamos de acuerdo en esto hasta aquí. Todos procuramos predicar el Evangelio. Cada uno de nosotros sabe qué es lo que se le pide. aprovechamos las oportunidades de entablar relaciones con otros. Pero ¡cuán a menudo tenemos la impresión de que no hamos dicho lo más importante!
¿Es nuestro mensaje para hoy el predicar el vegetarianismo? ¿Es acaso el no trabajar en sábado? ¿O se trata de no pertenecer a una iglesia apóstata? ¿Cuál es ese mensaje que debemos predicar como Verdad Presente? ¿Qué es lo más importante que todos deben conocer?

3. NUESTRO MENSAJE HOY.

Nuestro mensaje de hoy para nosotros mismos y para nuestro prójimo es un mensaje de misericordia para un mundo condenado. La profecía de la segunda venida es la que condiciona nuestro mensaje. Tenemos URGENCIA de predicar la Verdad Presente para nuestros días. Dice Elena White:
El mensaje de Dios para los habitantes de la tierra hoy es: Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del Hombre ha de venir a la hora que no pensáis (Mat. 24:44). Las condiciones que prevalecen en la sociedad, y especialmente en las grandes ciudades de las naciones, proclaman con voz de trueno que la hora del juicio de Dios ha llegado, y que se acerca el fin de las cosas terrenales. Nos hallamos en el mismo umbral de la crisis de los siglos. En rápida sucesión se seguirán unos a otros los castigos de Dios; incendios e inundaciones, terremotos, guerras y derramamiento de sangre. No debemos quedar sorprendidos en este tiempo por acontecimientos grandes y decisivos; porque el ángel de la misericordia no puede permanecer mucho más tiempo para proteger a los impenitentes.
… la iglesia de Cristo es el instrumento para proclamar la verdad; Él la ha dotado de poder para que realice una obra especial; y si ella es leal a Dios y obedece sus mandamientos, morará en su seno la excelencia del poder divino. Si permanece fiel, no habrá poder que le resista. Las fuerzas del enemigo no serán más capaces de vencerla que lo que es el tamo para resistir el torbellino.
Aguarda a la iglesia el amanecer de un día glorioso, con tal que ella esté dispuesta a vestirse del manto de la Justicia de Cristo y negarse a obedecer al mundo.
Dios invita a sus fieles, a los que creen en él, a que hablen con valor a los que no creen ni tienen esperanza.”18
Nuestro mensaje es el de Mateo 24:44. Debemos avisar a un mundo desprevenido de la inminente venida de Jesús. Esa es la voz que se ha de oír para llamar la atención de las gentes hacia este gran asunto. Cristo viene, y viene pronto.
Pero no penséis que todo queda aquí. Ésa es sólo la voz de alarma a la que el mundo distraído ha de prestar atención. Ése mensaje no es redentivo en sí. ¿U os imagináis a Noé predicando solamente la destrucción por un diluvio? Hace falta el denominador común a todas las verdades presentes, el mensaje de misericordia.
Hermanos, el mensaje que ha distinguido a la Iglesia Adventista de las demás, ha sido el triple mensaje angélico de Apocalipsis 14:6 – 12.
Nosotros hemos de llamar la atención del mundo con la urgencia de una reforma ante la segundo venida de Cristo. El mensaje de los tres ángeles es la reforma en sí. Es el Evangelio Eterno que tiene el primer ángel para predicar a los que habitan en la tierra. Es el mismo Evangelio que tenía Noé, Jonás, Juan el Bautista, Jesús, Pablo, Pedro y tantos otros.
Cuando la población de este mundo sea sacudida por el clamor de una segunda e inminente venida de Jesucristo, se preguntarán “¿qué haremos para ser salvos?” Es entonces cuando les diremos que adoren al Creador de los cielos y de la tierra, del mar y de las fuentes de las aguas, porque la hora de su juicio ha llegado. Es en ese momento cuando sentirán la necesidad de un Redentor y aceptarán el mensaje de Justificación por la fe en Jesucristo.
Nuestro mensaje de aviso “velad porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora a la que no pensáis” no es un mensaje de condenación, sino uno establecido para redimir al mundo. Ése es el mensaje que caracteriza el nombre de nuestra iglesia, y el que debe de caracterizar nuestra predicación a los demás. Sólo advirtiendo del peligro se puede salvar al que está en él.
En el mar de este mundo tenemos la señal de Socorro para lanzar, y tenemos el triple salvavidas de Apocalipsis 14 para ayudar a los que perecen y se giran a nuestra señal de Emergencia. Éste es el mensaje que hemos de predicar.
Ahora sí sabemos lo que hemos de proclamar a todos. Hermano, las palabras son sencillas, nunca pidió Dios a los hombres más de lo que pudiesen hacer. Hoy tenéis la esencia del último mensaje que ha de ser proclamado sobre la faz de este planeta.
Ahora tenemos algo que decir al mundo. Ahora podemos predicar al mundo. Ahora es cuando somos portadores de la Verdad Presente para este tiempo.

CONCLUSIÓN:

Noé, Juan, Elías, Jonás, Isaías, Jeremías, Oseas, y una larga lista de otros nombres han sido portavoces fieles del mensaje que Dios les dio. Se oyeron sus voces claras y al punto. Dejaron abierto el camino de regreso a Dios para aquellos que estaban perdidos lejos del Hogar celestial.
Esa lista se prolonga hasta nuestros días. En esa lista se encuentran incluidos nuestros nombres, el tuyo y el mío. Cada uno de ellos tuvo un mensaje diferente que proclamar, pero con una misma esencia, la salvación en Jesús.
A muchos de ellos les habría encantado proclamar el mensaje que a nosotros nos toca en estos días, y de muy buena gana lo habrían hecho fielmente. Pero cada uno fue fiel en lo que el Señor le pidió e hizo la parte que le tocó.
Nosotros somos muchos para un mismo mensaje. El esfuerzo es menor en comparación con aquellos, pero la responsabilidad es la misma. Conocemos la noticia que ha de ser transmitida y anunciada. Somos “mensajeros con mensaje”. Podemos y tenemos algo que decir. Es nuestro turno en esta lucha entre el bien y el mal. Dios espera que seamos fieles portavoces de su Palabra. Hagamos nuestra obra de proclamar la Verdad para nuestros días, porque ni siquiera nosotros mismos pensamos la hora a la que ha de venir el Hijo del hombre. Estemos apercibidos predicando Su venida y su Evangelio Eterno. Que el Señor os bendiga.
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1 Marcos 16:15.
2 Advent Review and Sabbath Herald, 29 Junio de 1886. Artículo “La labor en los valles de Piedmont”, párrafo 9.
3 Gén 6:13-22
4 Advent Review and Sabbath Herald, 29 Junio de 1886. Artículo “La labor en los valles de Piedmont”, párrafo 9.
5 Exodo 5:1; 7:16; 8:1,20; 9:1,13; 10:3.
6 Jonás 3:1-5
7 Mateo 3:2
8 Amós 3:7
9 Génesis 6:3
10 Génesis 15:13
11 Daniel 9:24
12 Daniel 9; Isaías 56, etc.
13 Daniel 7:13; Mateo 10:23; 16:27; 19:28; 24:27,30,37,39,44; 25:31; 26:64; Marcos 13:26; 14:62; Lucas 9:26; 12:40; 17:24,26,30; 18:8; 21:27.
14 Isaías 13:9,13; Ezequiel 7:19; Joel 2:11,31; Sofonías 1:14,18; 2:2; Malaquías 4:5
15 Mateo 10:5; 11:24; 12:36; Marcos 6:11; Romanos 2:5; 2ª Pedro 3:7; Judas 1:6
16 Mateo 28:18 – 20.
17 Mateo 24:14.
18White. Ellen G. Patriarcas y Profetas, pp. 207, 208, 194
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